CÓMO SOBREVIVIR EN UN ENTORNO SEMIÁRIDO.
APRENDE CON NOSOTROS A USAR LOS RECURSOS BÁSICOS DE LA AUTOSUFICIENCIA.

CUIDADOS AL NACER UNA CABRITA

Esto que se explica aquí es una excepción. Normalmente, no hay problemas con los cabritillos. Pero en este caso, era el primer nacimiento que Peque, nuestro macho, veía: se puso bastante nervioso. Y tuvimos que intervenir...
Para evitar cualquier percance en los primeros días de vida de un cabritillo, voy a describiros las medidas que hemos tomado con el nacimiento de Onga. Los problemas vienen dados por la presencia del macho, que identifica los olores de los flujos del parto con el celo. Se cree que la cabra está receptiva sexualmente, y la persigue para montarla. El peligro para el bebé es evidente: un pisotón dado por el macho, o por la hembra al huir de él, puede ser mortal.
1.-Lo primero que hay que hacer es habilitar un recinto, no hace falta que sea muy grande, para que la cabra dé a luz en él. No se permite la entrada a ningún animal más.
2.-Una vez ha nacido el cabritillo, el macho, sobre todo si es joven, se pondrá como una moto: en este estado, son difíciles de dominar. Su objetivo es entrar en el recinto para montar a la hembra: no lo permitáis de ninguna manera. Se subirá por los tejados, balará desesperado, empujará la puerta: nuestra actitud debe ser firme, pero sin pegarle nunca (se excitará más). Hay que utilizar el lenguaje: hablar en tono cariñoso, calmando la situación, y dándole alguna recompensa (pan duro, galletas) para distraerlo. En nuestro caso, esto ha requerido todo el día para estar con él. Por la tarde ya estaba más calmado, y la noche ha sido tranquila.
3.-Segundo día: hemos sacado fuera del corral al macho y a la otra cabra, y hemos abierto la puerta para que salieran la madre y la cría. Han estado retozando un poco, bajo la mirada de todos los demás. Los perros han querido entrar a verlas: se les ha permitido, siempre bajo nuestra atenta supervisión. Después de un ratito de juego, madre e hija han vuelto de nuevo a su estancia, para descansar. En este momento, puede entrar en el corral el macho y la otra cabra, que se irán familiarizando con los nuevos olores.

En todo momento, nuestra actitud ha de ser tranquila, hablando cariñosamente y ofreciendo recompensas en forma de alimento cuando se portan bien. En el caso de los perros, debemos conocer perfectamente su actitud, y estar seguros de que no van a lanzarse sobre el cabritillo: para ellos es una presa potencial.
En las fotos, Peque desafiando a Josep, aunque no se atreve a toparle por completo.
Peque oliendo la vagina de Morita a través de la valla del corral: cree que está en celo y la quiere montar.
4.-Estamos en el cuarto día: parece que la furia de Peque ha bajado algo. Le hemos permitido la entrada en el corral con la madre y la cabrita, pero hemos tenido que apartarlo al momento, porque sigue persiguiendo a la hembra para montarla; en la persecución, han estado a punto de pisar a la cría. Seguirán separados.
5.-Quinto día: pasamos a la acción. Atamos a Peque a una cuerda larga, que le permite acercarse a Morita. Cuando vemos que pretende montarla, lo apartamos, siempre con palabras amables. Al cabo de un rato, se calma, y ya no está tan pesado. Morita y Onga salen ya libremente del corral, saltando y haciendo cabriolas la pequeña libremente.
6.-Sexto día: todos salen juntos del corral, Peque ya sin cuerda. A veces se pone pesado, pero se le puede parar con la voz.
7.-Séptimo día: todos salen ya juntos a pastar. La paz ha regresado.
Lo que aquí os explicamos es fruto de nuestro trabajo con nuestras cabras: tal vez la duración del proceso pueda variar en función del tiempo que podáis dedicar, o del carácter de vuestros animales. Pero pienso que los que os explicamos puede ser de utilidad.
¿PUEDE ORDEÑARSE UNA CABRA QUE HA DADO A LUZ?
Sí se puede ordeñar, teniendo en cuenta lo siguiente:
-si el parto es gemelar (dos cabritillos) no lo haremos. Cada cabrito tendrá preferencia por "su" ubre.
-si el parto es único, veremos que el bebé tiene tendencia a mamar siempre de la misma ubre. Por lo tanto, una queda hinchada. Esa ubre podemos ordeñarla, tomando la precaución de desinfectar convenientemente nuestras manos: nos lavaremos concienzudamente con jabón, y luego nos daremos una friega con alcohol. Una vez evaporado éste por completo, podemos ordeñar. No vaciaremos la ubre totalmente, por si el bebé desea mamar algo de ella. La ubre de la que mama habitualmente no la tocaremos.
Esta primera leche se llama calostro, y es una bomba energética: el contenido en grasa y proteína es tan alto, que al hervirla para nuestro consumo, se coagula y queda como requesón.
¿CUÁNTO TARDA EN "LIMPIARSE" UNA CABRA?
Decimos que una cabra que ha dado a luz se está limpiando porque por la vagina va desprendiendo una serie de mucosidades y flujos sanguinolentos, que son restos del parto. Estos flujos son los que atraen al macho y provocan su instinto de monta. En nuestro anterior parto con Chivita, del que nació Peque, estos restos tardaron en desaparecer una semana. A veces pueden tardar algún día más, no hay que asustarse por ello. Lo que sí que hacemos es recortar con unas tijeras los pelos de la cola de la madre que se hayan quedado muy sucios por restos de sangre, que podrían provocar algún problema de infección en la zona. Más vale prevenir, y es muy sencillo.
PREPARACION DEL ESTABLO PARA RECIBIR LA CRIA
Los días anteriores al parto, debemos limpiar el suelo del corral, y en el recinto donde se van a alojar las crías y la madre pondremos paja nueva, abundante, para que estén bien mulliditas y calientes.
¿CUALES SON LAS SEÑALES DE PARTO INMINENTE?
Sabemos que el parto tendrá lugar en las inmediatas horas cuando veamos que la ubre se ha hinchado considerablemente. Además, los dos días anteriores, por la vagina se expulsa una mucosidad blanquecina. Cuando ya falta poco, la cabra camina con movimientos pesados, y los cuartos traseros se notan laxos.
¿HAY QUE TOMAR ALGUNA MEDIDA RESPECTO AL CORDON UMBILICAL?
Hay personas que le ponen unas gotas de iodo en el cordón umbilicar para evitar posibles infecciones, pero nosotros no lo hemos hecho nunca. La madre se encarga de ir lamiéndolo periódicamente, así que dejamos el cuidado del ombligo del bebé a su madre.