sábado, 8 de octubre de 2011

ANTES Y DESPUES EN EL CAMINO





De auténtica obra faraónica podemos calificar la tarea que hemos realizado en el camino de La Sisquella. Eso sí, es para gente aguerrida como nosotros, porque hay que doblar el espinazo y la riñonada. Pero el esfuerzo merece la pena, porque ved cómo los pedrolos han pasado a ocupar otra parte del espacio-tiempo y ahora el camino es una autovía. Un ciclista que ha pasado esta mañana iba más contento que unas Pascuas.

Este trabajo se podría hacer más a menudo por parte de la gente que transita los caminos y estarían mejor conservados. Pero esto ya forma parte del mundo de la fantasía. Me conformo con que me ayude mi marido y entre los dos nos arreglaremos.

Estamos haciendo este trabajo, además de por nuestra propia comodidad a la hora de circular, porque el miércoles, si no hay contraorden, tenemos una visita muy especial. Y como no se puede pasar por la Roca de Sión...¡anda que mis amigos no van a poder pasar con su coche por nuestro camino! ¡No somos nadie Robin d´Ebre y Josep de la Sisquella!

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